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En el año 10,000 a.C. los hombres y mujeres en Egipto usaban aceites y ungüentos aromáticos para limpiar y suavizar su piel y para encubrir el olor corporal. Hoy en día, los aceites se usan en la piel para suavizarla o en el cabello para darle un aspecto brillante y mejorar su calidad.
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De hecho, los aceites se usan en todo: cremas, shampoos, coloración para el cabello… Cuando se concentra en el núcleo de una fórmula de tinte para el cabello, el aceite se convierte en una poderosa máquina que mejora todo el proceso de coloración, logrando la máxima expresión de color dentro del corazón de la fibra.

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Permite la protección contra la resequedad, añadiendo brillo y dejando un cabello sedoso y brillante.
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Cuando se utilizan como aceites corporales, pueden humectar e hidratar la piel. Los aceites también protegen tu cuerpo y reparan los daños de los contaminantes y toxinas mientras crean una textura irresistiblemente suave y lisa.
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